Cantar a nuestro bebé, no sólo reforzará nuestros lazos afectivos o lo tranquilizará en aquellos momentos en los que necesita relajarse. También puede usarse el canto para enseñarle nuevos conocimientos, juegos y habilidades.

Las canciones de cuna calman a quien las canta y por supuesto, al pequeño que las escucha, sobre todo cuando reciben un contacto físico con la madre. Sin embargo, a lo largo del día, se puede hacer uso de las canciones para aprender cantando. Las canciones con ritmo ayudan a estimular al pequeño, a la vez que él se divierte.

Cuando dejan de ser bebés, los niños utilizan las canciones y melodías como un medio de aprender jugando. Cualquier canción infantil rítmica, les hará moverse, además de tranquilizarse en momentos de nerviosismo. Además, podrás jugar con tus hijos a memorizar rimas y canciones infantiles, a relacionarlas con personas, animales u objetos, o a mover el esqueleto para que hagan ejercicio, mientras se divierten.