Cómo decir NO
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Seguramente, en alguna ocasión, has tenido la necesidad de decirle NO a tu hijo, pero al final entre unas causas u otras, se ha salido con la suya y ha conseguido su propósito. Para que no te vuelva a pasar esto, te vamos a proporcionar las claves de cómo decir NO.

Ya sabemos que decir NO es más fácil escribirlo, sugerirlo y decirlo, que llevarlo a la práctica. Esto es así porque el simple hecho de responder a las demandas de nuestros hijos, a veces, puede generar conflictos. A menudo, confundimos el bienestar con la respuesta inmediata de sus deseos. Pero has de entender que, a veces, una negativa o un NO a tiempo, será beneficioso para su crecimiento personal.

Los niños, desde muy pequeños, han de conocer la existencia de las normas y los límites, y por lo tanto necesitan saber que ciertas acciones no se pueden llevar a cabo. Si nuestros hijos no conocen la existencia de límites, estaremos potenciando sus inseguridades.

Para entender el concepto de cómo decir NO, es tan sencillo como llevarlo a la práctica, por ejemplo: todos estaremos de acuerdo en que un niño NO puede poner los dedos en un enchufe. Para evitar que lo haga, primero le avisaremos diciendo NO, por su seguridad y porque lo queremos. Esta negación es impulsiva, instintiva. Pero, a veces, la negación es más reflexiva y es cuando nos provoca dudas. Para saber decir un NO a tiempo, tenemos que pensar en que si no negamos y al final, el niño consigue todo lo que quiere, pierde la libertad, siempre dependerá de sus deseos.
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Decir NO a tiempo, es un acto de amor hacia nuestros hijos. Desde muy pequeños los niños van adquiriendo referentes de los adultos, con los que, en un futuro, construirán sus propias normas. El problema está en que hay que educar de una manera positiva, hemos de conseguir un clima de convivencia en el que las necesidades de padres e hijos puedan estar satisfechas, sin conflictos. Y esto, en ocasiones, resulta bastante difícil. En otras generaciones anteriores había padres con normas muy rígidas que no admitían razonamientos, en cambio, hoy en día, existen situaciones que contienen demasiada permisividad, donde el niño no se siente apoyado y está perdido. Debemos evitar tanto lo uno como lo otro. Para encontrar el equilibrio entre las dos situaciones y aprender a cómo decir NO, debemos tener clara siguientes pautas:

· Potenciar la buena comunicación, y por supuesto, saber escuchar.
· Asertividad, expresarse siempre sin agresividad verbal, evitando palabras mal sonantes y subidas de tono.
· Ponerse en la piel del niño (Empatía).
· Pactar lo que SI queremos que hagan.
· Potenciar y explicar aquello que consideramos bueno para ellos, poner normas y límites.
· Podemos crear referentes donde los niños se encuentren seguros.
· A la hora de poner límites, éstos deben ser razonables, que se puedan asumir fácilmente.
· Tener claro y hacerles entender que el proyecto familiar lo lideran los padres.
· Y por último, pero no menos importante, predicar con el ejemplo, somos sus modelos a imitar, del mismo modo, tendremos que cumplir las reglas y normas impuestas.

Para ayudarte a poner en práctica estas normas y aprender a cómo decir no, sólo tienes que pensar que el NO es el soporte que necesita para crecer, por muy difícil que parezca, y cada consecuencia impuesta hay que llevarla a término, si queremos que aprendan la lección y no se salgan con la suya.



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