El Síndrome del Emperador
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Seguramente, alguna vez, has escuchado la expresión: “Este niño es un tirano“, y no sólo refiriéndose a adolescentes, sino también a los más pequeños de la casa. Lamentablemente, esa expresión cada vez se oye más y se está empezando a hablar del Síndrome del Emperador.

Cada vez existen más niños que faltan al respeto a sus padres, abuelos y otros familiares, insultan, levantan la voz e incluso, llegan a levantar la mano. Parece ser que con el paso del tiempo, la autoridad que antes tenían los padres, ha pasado a manos de los hijos.

¿Qué es el Síndrome del Emperador?

El Síndrome del Emperador es un trastorno de conducta que afecta a los niños. Este trastorno suele iniciarse dentro del entorno familiar, en el hogar, cuando el niño empieza a desafiar al padre y a la madre. El Síndrome del Emperador es más evidente, cuando el niño ya no sólo se limita a las personas que viven con él y empieza a desafiar a cualquier persona.

El Síndrome del niño Emperador, o Síndrome del niño tirano, se caracteriza principalmente por el sentimiento de autoridad que tiene el niño hacia los demás.

Causas del Síndrome del Emperador

Pueden ser diversas las causas por las que el niño adquiere el Síndrome del Emperador, pero todas ellas están vinculadas con dar privilegios desmesurados al niño. El Síndrome del Emperador viene provocado por darle al niño todo lo que quiere sin ningún tipo de condición. En este sentido, cuando el niño no obtiene lo que desea, tiende a enojarse y a expresarse con agresiones verbales y físicas, con aires de autoridad.

Características del Síndrome del Emperador

Si el niño no consigue lo que quiere y ordena, si no satisfacemos sus deseos, éste se vuelve insoportable con berrinches, pataletas y, en algunos casos, con agresiones hacia los demás. El niño autoritario se convierte en un dictador.

Los niños con Síndrome del Emperador se caracterizan por:

  • Ser egocéntricos o poseer rasgos de personalidad propios del egocentrismo.
  • Escasa tolerancia a la frustración.
  • No saben controlarse, regular sus sentimientos o emociones.
  • Conocen las debilidades de los demás.
  • No toleran que sus exigencias no se atiendan.
  • Son expertos en manipular psicológicamente a los demás.

Puede que así de primeras no reconozcamos esta forma de actuar del niño, pero poco a poco se irá haciendo más evidente. Cuando nos empezamos a dar cuenta de que el niño es así de autoritario y que realmente presenta síntomas del Síndrome del niño emperador, nos preguntamos por qué no hemos hecho nada antes para solventarlo.

La importancia de la educación en el Síndrome del Emperador

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Existen muchos padres que ejercen una educación pasiva y bastante relajada. Sin darse cuenta están fomentando que los niños se conviertan en autoritarios tarde o temprano, causando problemas, no sólo en casa, sino también en el colegio y en cualquier otro lugar donde el niño vaya.

Los niños con el Síndrome del Emperador no conocen el significado de respetar, perdonar o convivir con los demás. Son niños desafiantes, sin un objetivo en la vida, ya que todo circula a su merced. Están acostumbrados a obtener lo que quieren.

Educar a un niño no es una tarea fácil, y en ocasiones, puede resultar complicado, pero es un esfuerzo que finalmente merece la pena. En muchas ocasiones, los mismos padre no ven el problema hasta que no se hace realmente grave. Otros, en cambio, si que lo perciben, pero piensan que el niño es aún muy pequeño para solucionar sus problemas de actitud. Si no se hace algo tarde o temprano, será en la adolescencia cuando empezaremos a tener consecuencias graves, pudiendo dar lugar a agresiones.

La educación del niño es de vital importancia, desde que son muy pequeños. Tanto los niños, como los padres nos tenemos que esforzar en aprender y en inculcar valores y a enseñar el respeto por los demás. Los límites son necesarios. tenemos que enseñar a nuestros pequeños a que en el mundo tienen que convivir con todo tipo de personas. Tenemos que enseñarles a tolerarlas, respetarlas y a convivir con ellas. La educación es la única vía para prevenir y corregir el Síndrome del niño emperador.

Si no te encuentras ante un caso de Síndrome del Emperador y no sabes cómo actuar, lo mejor es acudir a un especialista que te indique qué acciones llevar a cabo, antes de que sea demasiado tarde.



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