Insuficiencia venosa.
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Si sufres varices, pesadez, cansancio y dolores en las piernas, además de calambres musculares e hinchazón en los miembros inferiores, estás ante un caso de insuficiencia venosa.

Estos son algunos de los síntomas más comunes de la insuficiencia venosa, que tienden a agravarse durante la temporada de calor.

Aunque no se trate de un trastorno estacional o estival, la insuficiencia venosa suele agravarse en aquella época del año en la que suben las temperaturas, pero también puede darse en otras estaciones del año, especialmente en aquellas personas obligadas a pasar muchas horas sentadas o muchas horas de pie. Los calambres nocturnos, el picor y hormigueo en las piernas y tobillos también son síntomas de la insuficiencia venosa, debido al estancamiento de sangre y aparición de capilares visibles bajo la piel.

Las varices o venas varicosas están muy relacionadas con la insuficienca venosa. Las varices son vasos dilatados que se caracterizan por un recorrido tortuoso que se hace visible a través de la piel. Las varices constituyen una de las manifestaciones más evidentes y notables de la insuficiencia venosa, aunque también se puede sufrir de la enfermedad sin tener varices.

Al igual que en otras enfermedades y patologías, es muy importante prestar atención a las señales que nuestro cuerpo envía y reconocer los primeros síntomas, con el objetivo de poder intervenir en las fases iniciales

Síntomas de la insuficiencia venosa:

Como hemos indicado anteriormente, la insuficiencia venosa puede presentar varios síntomas, solo uno, algunos o todos a la vez. Depende mucho de casa persona. Entre los principales síntomas de la insuficiencia venosa, nos encontramos:

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– Venas varicosas.
– Capilares visibles.
– Calambres nocturnos en las piernas.
– Picor y hormigueo en los tobillos.
– Dolor difuso en las piernas.
– Cansancio y pesadez de las piernas.
– Hinchazón de tobillos y piernas.
– Aparición de enrojecimiento y manchas oscuras en los tobillos

Origen de la insuficiencia venosa:

La insuficiencia venosa puede darse por diversas circunstancias, pero la más clara es la vida sedentaria. Pasar muchas horas sentado al cabo del día puede hacer que tengas problemas de circulación o insuficiencia venosa, pero también lo es estar muchas horas de pie. De una u otra forma, la insuficiencia venosa se da cuando existe ausencia de movimiento o dedicar poco tiempo a la actividad física.

Otro factor que puede causar la insuficiencia venosa es la escasa alimentación. Una dieta sana y equilibrada es la mejor opción para mantener el cuerpo sano y el sistema circulatorio. Debemos incluir en nuestra dieta diaria fibra, frutas y verduras.

Las alteraciones hormonales también pueden dar lugar a la insuficiencia venosa, al igual que los antecedentes familiares y predisposición genética. Si una madre presenta dicho trastorno, es muy probable que su hija desarrolle la enfermedad.

Cómo prevenir la insuficiencia venosa:

Existen determinadas partes del cuerpo a las que les dedicamos mayor atención, como cara y manos. Pero nuestras piernas también son muy importantes, como para no cuidar de ellas y, por tanto, requieren mucha atención cada día.

Para prevenir la insuficiencia venosa deberemos favorecer la circulación sanguínea de nuestras piernas y pies con un masaje. Puedes dar el masaje con un aceite o crema hidratante o bien aprovechar que estás en la bañera o bajo la ducha para aliviar la tensión acumulada durante el día o la noche.

La buena circulación de la sangre depende también de la libertad de movimiento de piernas y pies. Al elegir el calzado es necesario escoger zapatos de suela ancha y flexible y con tacón de 3 a 4 centímetros como máximo. Del mismo modo, debemos evitar cualquier prenda que apriete, como pantalones o mallas demasiado ajustados.

Lo mejor para evitar la insuficiencia venosa o hacer que sea lo más llevadera posible, es el movimiento. Realizar actividades físicas es bueno para nuestras piernas. Si nuestros compromisos nos obligan a estar mucho tiempo sentados, podemos realizar algunos prácticos ejercicios para las piernas, incluso en el trabajo o mientras se viaja. Aún así, lo ideal es realizar actividad física y movimiento durante una hora al día. Caminar más de veinte minutos al día ayudará a relajar nuestras piernas activando la circulación.

Durante el verano o épocas de mucho calor, hay que evitar las exposiciones prolongadas al sol, especialmente si no nos movemos. En la playa resulta beneficioso dar un paseo sumergido en el agua hasta la mitad del muslo. En invierno se desaconsejan las estancias con la calefacción excesivamente alta y hay que tener cuidado con las fuentes de calor directo sobre las piernas. Es preferible la ducha al baño, especialmente si se usa agua muy caliente.

A la hora de dormir, es aconsejable dormir con las piernas ligeramente levantadas. Basta con levantar los pies unos diez centímetros por encima de la posición horizontal, utilizando una almohada colocada bajo el colchón, para conseguir un alivio agradable durante las horas de descanso.

Además de estos consejos, es imprescindible llevar una alimentación sana y equilibrada, y no sólo para combatir y prevenir la insuficiencia venosa, sino también para llevar una vida sana, activa y saludable.

No olvides que, ante la duda, lo mejor será acudir a tu médico.



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